Dani, el Superhéroe de Leticia

Dani, el Superhéroe de Leticia

 

Hola, soy Leticia y quiero compartir con vosotros algo que me pasó hace unos días.

Algunos conocéis a mi hijo de 6 años, tiene TEA y altas capacidades.

A veces como entrenamiento para la vida le animo a que vaya el solo a pedir un refresco o a comprar algo en el chino, y yo le miro de lejos.

Hace unos días fuimos a un chino a comprar unas patatas fritas, entró él solo y compró las patatas.

Como está estudiando chino, le dije que le dijera adiós a la señora en chino, y él lo hizo. La señora le respondió con una gran sonrisa.

Entonces cuando volvíamos a casa le he preguntado.:

  • (L) Dani, ¿has visto que la señora estaba muy seria?
  • (D) Si.
  • (L) Pues cuando la has saludado en su idioma se ha puesto muy contenta, seguramente porque nadie le habla nunca en su idioma, todos le hablamos siempre en español. 

Se quedó callado, y yo pensaba: "¿Qué estará pasando por esa cabecita?... ¿Habrá pillado la idea o estará pensando en Plantas contra Zombies o en Pokemon como siempre?... mmm voy a insistir un poco".

 

 

Y he seguido:

  • (L) Dani, seguro que tenía un mal día y por eso estaba tan seria, pero cuando la has saludado le he visto que ponía una sonrisa grandísima, seguro que le has alegrado el día. ¿No te parece genial? 
  • (D) Si.

Ha seguido pensativo unos pasos, y luego me ha dicho:

  • (D) Seguro que estaba muy aburrida porque nadie le habla en chino, solo yo. Y se ha puesto contenta. 
  • (L) Si hijo, seguro. 
  • (D) Pues es gracias a ti mamá, que me lo has recordado. 
  • (L) Y gracias a ti que sabes saludar muy bien. 
  • (D) Sí, soy un superheroe.

Y yo tan orgullosa de mi niño que no cabía por la acera, jajaja. Pero ahí no acaba todo...

Cuando estábamos llegando casi al portal, hemos visto a una vecina con su niña pequeña. Casi no la conocemos, pero la niña ha dicho "hola", y Dani también.

Entonces la niña que iba mirando para atrás se ha tropezado y se ha caído. Los papás la han cogido corriendo, la niña lloraba. Nosotros hemos seguido andando y yo he dicho: "Pobre, se ha hecho pupa".


Entonces Dani se ha parado, se ha dado corriendo la vuelta, ha llegado donde la niña y le ha ofrecido una patata. La niña, que lloraba desconsolada en brazos de su papá, se ha callado, ha cogido la patata y ha sonreído. 

Y Dani ha vuelto todo contento, diciendo: "Hoy he ayudado a dos personas".


Yo no sabía si reir o llorar de emoción, solo he podido darle un abrazo y decirle que le quería y que era un niño genial.

Leticia